• Universidad de Magallanes

LA DIFERENCIA COMO OPORTUNIDAD



Oskarina Palma | Encargada Programa de Apoyo a Estudiantes en Situación de Discapacidad Universidad de Magallanes

Diario La Prensa Austral

Esta semana vivimos el quinto Encuentro Nacional y las quintas Jornadas Regionales de Educación Inclusiva, para compartir experiencias exitosas, y socializar los avances y tropiezos en este camino que muchas casas de estudio de Chile han iniciado, dando muestra de sus esfuerzos por estar a la altura de los tiempos.

Como única Universidad estatal en una región extrema como la nuestra, nuestra labor se ha inspirado desde nuestros orígenes en un gran compromiso social, que implica no sólo ofrecer formación en una zona alejada de las grandes urbes, sino también hacernos cargo de aquellos estudiantes del sector vulnerable de nuestra sociedad. En particular, nuestra inquietud en el tema de la inclusión de alumnos en situación de discapacidad ha ido aumentando con el pasar del tiempo, movilizada por diversos grupos de interés dentro de los cuales se destacan, principalmente, aquéllos que necesitan que tengamos esa mirada.

En este sentido, nuestra Universidad agrupó las diversas iniciativas desarrolladas por distintas áreas de la institución en la Unidad de Responsabilidad Social, la cual ha intentado conciliar y dar coherencia a este interés institucional por atender las necesidades de este grupo de estudiantes. A través de ella, desde el año 2015 desarrollamos el Programa de Apoyo a Estudiantes en Situación de Discapacidad (PAED), por medio del cual las distintas unidades académicas y administrativas participan del proceso de acompañar a los estudiantes que lo requieran. El impacto ha sido tan favorable que, en un año, casi duplicamos la cantidad de jóvenes estudiando distintas carreras en nuestra Universidad.

Afortunadamente, en ese desafío siempre hemos contado con el apoyo regional del Servicio Nacional de la Discapacidad y del Ministerio de Educación, alianzas que nos han permitido obtener los recursos para mejorar las condiciones de equidad y accesibilidad universal.

El camino es largo y nunca es suficiente. Sin embargo, hemos avanzado plantando la semilla de un cambio cultural y, poco a poco, empezamos a ver los frutos. Esperamos que algun día, ojalá no muy lejano, la comunidad completa incorpore en su pensamiento la aceptación de la diversidad, comprendiendo que todos, independiente de sus características físicas o sensoriales, deben tener la oportunidad de acceder a la educación superior.

Finalmente, también debemos ocuparnos del avance y logro final del objetivo académico, pues es preciso disminuir las brechas que limitan la participación y el desarrollo de las personas. “La diferencia” no debe provocar una desventaja, sino una oportunidad para que los alumnos encuentren sus variados talentos, y se conviertan en profesionales o técnicos que aporten su aprendizaje al desarrollo de nuestra región y del país.

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