• Universidad de Magallanes

NUTRICIÓN: UN TEMA DE DESIGUALDAD


Paola Aravena |

Jefa de Carrera de Nutrición y Dietética Universidad de Magallanes.


En nuestro país, se han producido modificaciones importantes en el perfil epidemiológico y nutricional de la población. En los años 70, la mortalidad infantil era de 120 cada 1000 nacidos vivos, y la tasa de desnutrición alcanzaba al 70% de los niños menores de 5 años, afectando, especialmente, a los estratos socioeconómicos vulnerables.

Fueron años difíciles, donde los estilos de vida de la población no favorecían el adecuado crecimiento y desarrollo de la población infantil, y estaban marcados por la extrema pobreza, precarias condiciones de saneamiento básico, analfabetismo y bajo nivel educacional.

La creación del Ministerio de Salud y el nacimiento de políticas y programas alimentarios, contribuyeron a revertir la situación, a través de la implementación de estrategias y de acciones orientadas a la prevención en salud, como, por ejemplo, el control del niño sano, la aplicación de vacunas, y la entrega de leches y alimentos para el menor y la madre embarazada, lo que mejoró, notoriamente, el estado nutricional de la población pediátrica.

Todos estas acciones – que hoy en día parecen sencillas y cotidianas – significaron un gran esfuerzo de las autoridades, científicos y académicos. Entre estos últimos, el connotado Dr. Fernando Monckeberg Barros, Premio Nacional de Ciencias año 1998 y Premio Nacional de Medicina 2012, quien esta semana estuvo en nuestra casa de estudios, dictando a los estudiantes, académicos y público en general, dos charlas magistrales. Referidas a la desnutrición precoz y sus consecuencias socioeconómicas, y a la epidemia de la obesidad.

Sin lugar a dudas, es un privilegio escuchar al Dr. Monckeberg, quien, con su experiencia en estos temas, nos mostró cómo el progreso social del país, tanto en áreas urbanas como rurales, tuvo un impacto importante en la disminución de las tasas de mortalidad infantil, gracias a la erradicación de la desnutrición en nuestro país.

Hoy en día, el desafío es aún mayor, ya que si bien el progreso económico trae mejoras en la calidad de vida, hay un mayor acceso a diversos tipos de alimentos procesados con alto contenido calórico, lo cual, sumado al sedentarismo, constituye un factor que contribuye al sobrepeso y la obesidad.

La tarea, por tanto, no es sencilla. Desde el mundo académico podemos contribuir con la generación de investigaciones que aporten al conocimiento disciplinar, y con la formación académica de profesionales en el área de la nutrición, que contempla acciones de promoción integradas. Es preciso aquello, para potenciar los esfuerzos existentes y proyectarlos, de tal modo que la población acceda, adecuadamente, a la información sobre los hábitos alimentarios saludables, en espacios tan diversos como las oficinas públicas, el sector comercio, los establecimientos educacionales, los lugares de trabajo, etc. Es necesario generar más oportunidades de aprendizaje social sobre cómo debemos alimentarlos, sobre todo cuando tenemos un acceso ilimitado a información sin suficiente fundamento científico en las redes sociales. Finalmente, cada uno debe ser protagonista activo en el proceso del autocuidado.

#Investigación #Educación

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